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Sin atajos

El enemigo es un experto a la hora de ofrecernos “atajos”, o caminos alternativos que sean más fáciles o cómodos para nuestra carne.

Fíjate en el caso de Jesús (Mateo 4:1-11). Llevaba muchos días en el desierto, preparando Su corazón y Su espíritu para iniciar Su ministerio. Era un tiempo para ayunar y llenarse del Espíritu Santo, pero el enemigo empezó a tentarle para que usara Su poder para convertir las piedras en pan, para que se mostrase en gloria ante los judíos, o para obtener las glorias de este mundo. Los tres eran atajos “suculentos” al ayuno y a la cruz, pero hubiesen destrozado el plan de salvación de Dios, y Jesús lo sabía: Él fue capaz de discernir la tentación.

Querido(a) amigo(a), ¿cuáles son los “atajos” que el enemigo te está ofreciendo en este día? ¿Son quizá atajos de carácter económico, o que comprometen tu pureza o integridad? Puede incluso que sean atajos para no hacer cosas que Dios te está llamando a hacer que son incómodas para tu carne.

A lo largo de mi vida, he aprendido que lo más importante es seguir la guía del Espíritu Santo en cada detalle. Mi mayor deseo es estar con Dios, y hacer lo que Él me dice en el día a día, cueste lo que cueste… ¡y a veces no es fácil! ¡Y en ocasiones todavía sigo fallando! Pero mi decisión es firme: quiero seguirle a Él, sin atajos, sin trampas, con todo mi corazón, solo a Él…

Como dice la Biblia: “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” (Proverbios 10:22). Los atajos de las tinieblas siempre traen destrucción, tristeza y muerte, ¡pero la bendición de Dios nos enriquece, y además, nos llena de alegría! Sí, puede tardar más tiempo de lo que nos gustaría, e implicar más esfuerzo o sacrificios, pero ¡merece tanto la pena!

Querido(a) amigo(a), ¡sigue hoy a Jesús sin atajos! Tienes la capacidad de discernir los planes del enemigo y apartarte de ellos, porque, como dice la Palabra, “no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).

Brilla con la luz del Señor