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¡Imparable!

¿Cuántas veces has tenido ideas que sabías en tu corazón que eran buenas, que sentías que eran de Dios, pero que al final no llevaste a cabo?

El objetivo del enemigo al desanimarte es paralizarte. Paralizarte para que no llames a ese amigo que hace mucho con el que no hablas, para que no lleves a cabo ese proyecto que querías desarrollar en tu iglesia, o para que no hables con nadie del trabajo acerca de Jesús, por poner unos ejemplos…

Dios pone muchas veces ideas en nuestro corazón, y el enemigo siempre trata de llenarnos de dudas de todo tipo: dudas acerca de si la idea es de Dios, de si va a funcionar, de si estamos capacitados… Esas ideas son semillas que, de alguna manera, darán fruto, tanto en tu vida como en la vida de los demás, y por eso el enemigo quiere paralizarnos para que no las llevemos a cabo.

Pero mira lo que dice la Biblia: “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas…” (Eclesiastés 9:10). De hecho, un poco más adelante dice también: “Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno” (Eclesiastés 11:6).

Sí, es verdad, a veces no estamos seguros de qué es lo mejor, pero si sientes que Dios te llama a hacer algo, ¡arriésgate! Por supuesto, con sabiduría para minimizar los riesgos, pero da pasos de fe, planta semillas, y aprende de tus fallos.

Mi querido(a) amigo(a), Dios te anima a hacer cosas para Él. El miedo al fracaso es un fracaso en sí mismo, así que ¡apártalo de tu vida! Es tiempo de discernir todos esos pensamientos de desánimo con los que el enemigo te quiere paralizar, y de apartarlos de ti para seguir adelante con sabiduría y fe. ¡Si lo haces, serás imparable!

Disfruta de este día en la Presencia de Dios