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Es cuestión de cercanía…

Seguramente que, a lo largo de tu vida, te has sentido confundido en varias ocasiones, ¿verdad? Hay momentos en los que no sabes qué deberías hacer, y no sabes si tus pensamientos son de Dios, son de las tinieblas, o son sencillamente ideas tuyas.

A mí eso me ha pasado mil veces. Sí, la confusión es otra de las armas que el enemigo tiene en su arsenal y que trata de usar contra nosotros de manera asidua. Como dice la Biblia, el enemigo es el “padre de mentira” (Juan 8:44), y es a través de esas mentiras que trata de engañarnos y de llevarnos a creer cosas equivocadas.

Y aquí es donde el discernimiento juega un papel clave. ¿Cómo puedes discernir de manera efectiva entre esas mentiras de las tinieblas y la verdad de Dios? Es una cuestión de voz. Jesús dice: “Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas…” (Juan 10:8). “Mis ovejas oyen mi voz […], y me siguen” (Juan 10:27).

Fíjate en lo que dice el Señor: estas ovejas tienen como un detector, saben quién es su pastor y están dispuestas a seguirle. No sé tú, pero yo nunca he conocido una oveja que sea ingeniera o que tenga un doctorado Las ovejas no son los animales más inteligentes del mundo, pero hay algo que sí que son: son humildes. No saben muchas cosas: solo saben que quieren estar cerca de su Pastor, y pasan tanto tiempo con él, que hasta ellas son capaces de diferenciar Su voz.

Mi querido(a) amigo(a), ¡tienes la capacidad de discernir la voz de Dios! No es cuestión de inteligencia: es solo cuestión de cercanía, y sobre todo, de humildad. Abre tu corazón y tus oídos a Dios en este día en tus momentos de oración, cuando leas la Biblia, cuando estés en el trabajo… ¡en cualquier momento! Dios quiere hablarte, y cuanto más atento/a y abierto/a estés a Su voz y a obedecerle, más fácil te será reconocerla.

Dios te está esperando