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¡El amor de Dios te hace libre del temor!

CLAVE 6
Las cosas se ven mejor desde arriba

Ya estamos llegando casi al final de esta serie de mensajes de COVID-19 vs. SALMO-91.

“Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón. Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.” (Salmo 91:13-14)

Cuando era pequeño, me encantaba visitar sitios con mi padre. Recuerdo que un día fui a visitar la Torre de Moncloa, un mirador situado en el norte de Madrid. Recuerdo tomar el ascensor acristalado, y subir hasta la planta de arriba, desde la cual podíamos ver todo Madrid. ¡Me encantaba ese lugar! Podía ver una gran parte de los edificios de la ciudad, y apreciar sus detalles desde una nueva perspectiva.

Eso mismo es lo que hace el Señor: cuando confiamos en Su Nombre, Él nos eleva por encima de nuestras circunstancias. En medio de los temores y de las malas noticias que te rodean, Él quiere veas las cosas desde una nueva perspectiva: La perspectiva de Su amor. ¡El amor de Dios te hace libre del temor!

Sí, querido(a) amigo(a), Dios te ama, ¡y Él quiere que le pises la cabeza a las serpientes y a los leones que te quieren devorar! Levántate en este día con fuerza, sacude el miedo de tu vida, y empieza a confesar con tus labios la victoria de Dios sobre el COVID-19.

Ponte en Acción

  • Durante 5 minutos, escribe todo aquello que te venga a la mente por lo que estás agradecido a Dios. Pueden ser oraciones contestadas, momentos vividos, personas… Escribe todo lo que se te ocurra en esa lista.
  • Mira la lista que has hecho. ¿Es larga? Cada una de las cosas que aparecen son un regalo que el Señor te ha hecho por amor a lo largo de tu vida. ¿Cómo te hace sentir eso?
  • Invierte unos minutos para empezar a darle gracias a Dios por Su enorme amor para tu vida. ¡Deja que Su amor te inunde en ese momento, y que ese amor eche fuera todos los temores que te afligen!

¿Te gustaría orar conmigo?

“¡Señor, gracias por tu increíble victoria! En medio de los temores, de las dificultades económicas y de la enfermedad que está atacando al mundo, confieso que Tú eres el Rey, que has vencido, y me levanto en fe. Pase lo que pase, decido confiar en Ti y en tu victoria en mi vida. ¡Gracias, Señor!”