Bibliadetodos

Tu Oración activa lo sobrenatural de Dios

CLAVE 4
Es tiempo de visitar tu segunda casa

El SALMO-91 desbanca los miedos que el COVID-19 quiere implantar en nosotros.

Este precioso Salmo sigue diciendo:

“Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación, No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada” (Salmo 91:9-10)

Cuando alguien te pregunta: “¿dónde vives?”, en seguida te viene a la mente tu ciudad, la calle en la que se encuentra tu casa, y por supuesto tu casa. Seguramente en tu día a día te moverás e irás a muchos lugares (el trabajo, el supermercado…), pero tu casa es ese lugar al que siempre regresas, es ese lugar en el que puedes descansar, relajarte y estar con tus seres queridos. Es el lugar en el que habitas.

Pero, querido(a) amigo(a), ¿sabes que tienes dos casas? Una es la casa física en la que habitas. El pasaje de hoy te está invitando a que hagas de la Presencia de Dios tu segunda casa. Que tus tiempos de oración a Dios sean como ese lugar al que regresas habitualmente, ese lugar en el que te sientes seguro y confiado en la Presencia de Aquel que más te ama en el universo. Ante Él puedes descargarte de lo que te agobia, y recibir nuevas fuerzas.

Si tu segunda casa tiene telarañas, ¡es tiempo de visitarla de nuevo! Este pasaje, además, tiene una promesa increíble cuando lo haces: “No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada”. ¡Amén! ¡Sí, tu oración activa lo sobrenatural de Dios!

Ponte en Acción

  • ¿Cómo se encuentra tu vida de oración? Como veíamos en la reflexión, ¿hace mucho que no vas a tu “segunda casa”?
  • Te propongo que se desarrolles el hábito, cada mañana, de pasar unos minutos a solas con Dios a partir de mañana. Puede ser por ejemplo 10 minutos justo al levantarte, en los que vas sencillamente a contarle a Dios lo que sea que pase por tu corazón en esos momentos (ideas, miedos, problemas…). Sin estructuras, cualquier cosa que pase por tu corazón. Cuando se lo hayas contado, pídele ayuda en esas áreas (sabiduría, valentía, discernimiento… lo que sea que necesites). ¿Lo vas a hacer?

¿Te gustaría orar conmigo?

“Padre, ayuda a mi amigo(a) a sentirse confortable en Tu Presencia, a tal punto que los momentos contigo se conviertan en uno de sus deseos más profundos. Que pueda hacer de Ti, Señor, su segunda casa, y que en Tu Presencia encuentre una fuente de valor y de victoria espiritual que cambien su vida para siempre. En el Nombre de Jesús. ¡Amén!”

¡Eres un Milagro!