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¿Te suena Asa?

La historia del rey Asa es una de las más interesantes para mí. ¿Habías oído hablar de este rey antes?

Biznieto de Salomón, su padre había hecho lo malo ante los ojos de Dios. Cuando Asa subió al poder se propuso en su corazón hacer reformas para que Dios volviese a ser el centro de Jerusalén.

Uno de los momentos que más me gustan es cuando un ejército etíope muy superior al pueblo de Jerusalén subió a pelear contra ellos. Asa, lleno de fe, oró a Dios, diciendo: “¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército” (2 Crónicas 14:11). ¡Eso es una oración llena de fe! Dios contestó esa oración con un milagro, dándoles una victoria aplastante contra ellos.

Sin embargo, con el paso de los años, Asa se fue enfriando. Él, que había visto el poder de Dios obrar en diferentes ocasiones, empezó a dejarle de lado. Cuando los sirios estaban pensando atacar al reino de Judá, en lugar de apoyarse en Dios como hizo con los etíopes, Asa prefirió hacer un trato con ellos, dándoles tesoros del templo. Empezó a hacer injusticias en su pueblo, y cuando enfermó de los pies, dice la Biblia que “en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos” (2 Crónicas 16:12), muriendo finalmente de ello.

Querido(a) amigo(a), al igual que Asa, puedes experimentar en tu vida los milagros de Dios: solo necesitas creer, y usar tu fe, como él hizo. Pero sobre todo, ¡guarda tu primer amor! Eso te evitará caer en el error de Asa, y terminar mal.

Dios está a tu lado y quiere hacer cosas preciosas, tanto en tu vida como a través de ti.