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¿Te has hecho un selfie hoy?

¿Te preocupan las apariencias y lo que los demás puedan decir? Todos en alguna medida buscamos ser aceptados por las personas que nos rodean.

La apariencia parece ser cada vez más importante en este mundo. Muchas personas que están sufriendo en su interior, son capaces de hacerse un selfie con su mejor sonrisa y publicarlo en las redes sociales, para así dar la sensación de que todo va bien. ¿Has hecho esto alguna vez?

Saúl fue el primer rey de Israel, y tanto su apariencia como su llamamiento fueron extraordinarios. Era el más alto del pueblo, había sido escogido por Dios y ungido por el profeta Samuel, y hasta había incluso profetizado. Sin embargo, Saúl tenía miedo de lo que la gente dijese de él, y eso le llevó a dar pasos muy equivocados. Cuando un día fue confrontado duramente por el profeta, su respuesta no fue otra que: “Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel…” (1 Samuel 15:30). Su corazón estaba tan cegado por el miedo y por la apariencia, que al final perdió su destino. Murió derrotado y atormentado, lejos del plan que Dios tenía para él.

Querido(a) amigo(a), el miedo y la apariencia pueden destrozar el destino que Dios tiene preparado para ti. Que tus ojos se centren hoy en Aquél que es realmente importante, en Dios, y que puedas ver todo a través de Él.

¿Te apetecería orar conmigo? “Señor, ayúdame a no estar tan pendiente de lo que los demás dicen de mí o del miedo a los problemas, sino ayúdame a estar pendiente de qué es lo que Tú me dices. Confío en Ti, Señor, Tú eres mi prioridad. ¡Gracias porque en Ti el temor y la inseguridad desaparecen! En el Nombre de Jesús. ¡Amén!”