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¿Serías tan amable…?

¿Te consideras una persona amable, o más bien una persona seca?

¡Qué bien sienta tratar con personas amables! Es realmente refrescante estar alrededor de personas que tienen esa gentileza genuina en sus vidas. A lo largo de mi vida he conocido muchas personas duras en sus formas, incluso cristianos(as). Sin embargo, las personas que más me han bendecido e inspirado son aquellas que tenían esa amabilidad genuina fluyendo de lo más profundo de su corazón.

Jesús dice: “¡Qué bendición tan grande viene sobre ti cuando la gentileza es una constante en tu vida! Porque heredarás la tierra” (Mateo 5:5, traducción de TPT). Sí, querido(a) amigo(a), la amabilidad tiene una importancia vital en nuestra vida porque refleja el corazón de Dios.

Cuando escoges ser amable y haces de ello una constante en tu vida, experimentarás bendiciones enormes, tanto en tu vida como en la vida de los demás a través de ti. Esa dulzura en tu trato con los demás refleja el corazón de Dios, y te lleva a disfrutar la vida de una manera mucho más abundantemente.

La tercera bienaventuranza nos anima, por tanto, a ser extravagantemente amables, y a disfrutar de una vida totalmente renovada y bendecida debido a ello. ¿Te gustaría crecer más en este área? Pídeselo hoy al Señor en oración: “Señor, quiero ser cada día más amable. Quiero que Tu amor por cada persona fluya a través de mí, y tratar a cada uno con Tu gentileza, con Tu respeto y cariño. Que mi vida sea una fuente de bendición para las personas que se crucen conmigo. ¡Gracias, Señor, por todo lo que estás haciendo en mi vida! En el Nombre de Jesús. ¡Amén!”

Te llevo en mi corazón.

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