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¡Salta de alegría!

La paz es una de las cosas que más nos identifica como cristianos.

Eso es precisamente lo que dice la séptima bienaventuranza: “¡Cuán bendecido eres cuando manifiestas paz! Porque entonces serás reconocido como un verdadero hijo de Dios” (Mateo 5:9, traducido de TPT). En este mundo hay muchas cosas y personas que quieren robarnos la paz, ¡pero la paz es un regalo de Dios! Nadie puede quitárnosla si no se lo permitimos. Es cierto que a veces vienen cosas complicadas a nuestra vida, pero en cualquier situación la paz es nuestra mejor opción. ¡Nos bendice a nosotros y a los que nos rodean!

Sí, querido(a) amigo(a), esa paz es la que revela nuestra verdadera identidad como hijos de Dios ante los demás. El mundo no puede comprenderla, y se asombra cuando la ve en nosotros. Esa paz es la que nos permite experimentar gozo en medio de las persecuciones, como dice la octava y última bienaventuranza: “¡Deléitate cuando la gente te insulte y te persiga, y digan todo tipo de mentiras crueles acerca de ti por tu amor por a mí! Salta de alegría, ya que tu recompensa celestial es muy grande. Porque estás siendo rechazado de la misma manera que los profetas lo fueron antes que tú” (Mateo 5:10-11, traducido de TPT).

Las bienaventuranzas te hacen entrar en una dimensión de fe, de amor y de paz que te capacitan para responder de una manera sobrenatural a los problemas de la vida. En medio de la persecución que estés padeciendo hoy, querido(a) amigo(a), puedes sentir un fuego y un gozo profundos que te llevarán a deleitarte en Dios. ¡Su amor y Su victoria en medio de esa situación te harán saltar de alegría! ¡Nuestro Dios es tan impresionante!

Hemos llegado al final de esta serie. ¡Deseo que haya sido de gran bendición para tu vida! No olvides descargar a continuación la Guía de Estudio que he preparado. En ella encontrarás un resumen de las 7 claves que hemos analizado a lo largo de estos días, y preguntas para la reflexión, que te ayudarán a profundizar más en este tema.

Que la envidiable alegría de Dios te inunde cada día.

¡Gracias por existir!