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Puedes Levantar 100 Kg

¿Has visto alguna vez a un levantador de pesas? ¡Es impresionante ver el peso tan grande que son capaces de levantar! En ocasiones, levantan tanto peso que la barra de en medio se doblan por la presión, ¡y eso que está hecha de acero!

Una cosa que siempre me ha llamado la atención es que las personas que levantan peso, ya sea a nivel profesional o por motivos laborales, tienen una cosa en común: todos usan un cinturón especial que refuerza la zona abdominal y lumbar. Gracias a él pueden estar firmes y levantar grandes cantidades de peso, sin miedo a que la presión les cause una grave lesión en la zona baja de la espalda.

Ahora piensa en esto: Jesús nos llama a amar a nuestros enemigos, y a orar por ellos. ¿Sabes por qué? Porque ellos no son nuestros verdaderos enemigos: son solo personas que necesitan que Dios transforme sus vidas. Solo tenemos un enemigo real, y ese es “el enemigo”. De hecho, la Biblia dice que nuestra lucha no es contra las personas, sino contra la realidad espiritual que las influencia. Este enemigo es el que trata de crear confusión en nuestras relaciones, el que busca robar, matar y destruir en nuestras vidas.

La primera parte de la armadura de Dios es también un cinturón. La Biblia dice: “Permaneced, pues, firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad” (Efesios 6:14, RVA). La verdad es como ese cinturón del que hablábamos antes. Cuando la verdad de Dios está ceñida en tu corazón, puedes levantarte y estar firme ante las presiones del enemigo.

Además, ¿recuerdas quién es la verdad? Sí, Jesús es el camino, la verdad, y la vida (Juan 14:6). Jesús mismo es la primera y fundamental parte de la armadura de Dios. Él te levanta y te sostiene con Sus Palabras de verdad frente a las mentiras del enemigo, y te fortalece con Su Presencia.

Oremos juntos: “Señor, te doy gracias porque cada día me revelas más y más de tu verdad, para que así sea cada vez más libre de las mentiras del enemigo. ¡Gracias porque estás conmigo cada día, a cada instante, y porque Tu verdad me hace libre! En el Nombre de Jesús. ¡Amén!”

No estás solo, querido(a) amigo(a), Él está contigo