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¡No llores más!

¿Qué piensas del refrán: “el que espera, desespera”? ¿Suele pasarte a ti?

En mi caso, siempre que puedo me gusta tener las cosas cuanto antes: si puedo tenerlo hoy, mejor que mañana; y si puede ser ahora, mejor que luego =) Como seres humanos generalmente nos cuesta esperar. Eva Grace, mi hija recién nacida, es de hecho súper impaciente cuando tiene hambre. ¡No para de llorar hasta que consigue su leche!

La segunda bienaventuranza dice: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” (Mateo 5:4). De hecho, así es como lo expresa la traducción que empleamos ayer: “¡Qué deleite experimentas cuando esperas en el Señor! Porque encontrarás aquello que deseas” (Mateo 5:4, traducido de TPT).

Sí, querido(a) amigo(a), a veces pasamos por situaciones complicadas que nos angustian y que nos hacen llorar; pero tenemos consolación en Jesús. De hecho, cuando en medio de esa situación vienes a Jesús y decides esperar y confiar en Él, ¡tu situación cambia radicalmente! Jesús cambia tu desesperación en deleite, tus lágrimas en sonrisas.

Esta declaración que encontramos en la segunda bienaventuranza cambia por completo las reglas del juego. ¿Quieres entregarle hoy tu angustia a Dios y experimentar Su gozo?: “Señor, te entrego hoy mis lágrimas, mis angustias, mis problemas, y decido esperar en Ti. Ayúdame a meditar en Tu Palabra y a regocijarme en Ti en medio de esta situación por la que estoy pasando, porque sé que tienes la solución y que vas a mostrarme la salida. ¡Te doy toda la gloria! ¡Gracias, Señor, por tu victoria! ¡Gracias por amarme! En el Nombre que es sobre todo nombre, en el Nombre de Jesús. ¡Amén!”

Descansa y espera en Jesús en este día, Él quiere hacer un milagro en tu vida.