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La trágica historia del endurecimiento

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LA TRÁGICA HISTORIA DEL ENDURECIMIENTO Gn. 4:1-16
OBJETIVO:
Recibir a tiempo, la tierna y esperanzadora invitación que Dios nos hace a confesar nuestro pecado, a fin de podernos enseñorear de él y de sus trágicas consecuencias.
VERSICULO PARA MEMORIZAR:
“Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” Gn. 4:4
TEMA:
En nuestra clase de hoy veremos cómo afectó la desobediencia de Adán y Eva a sus hijos y a todos nosotros.

Después de que Adán y Eva salieron del jardín de Edén, empezaron a tener hijos y la Palabra de Dios nos habla de dos de sus hijos que fueron los primeros que heredaron la naturaleza de pecado de sus padres, es decir que cuando los hijos de Adán y Eva nacían, ya traían incluida en su vida la desobediencia, y las actitudes equivocadas de sus padres.

El primer hijo de Adán y Eva se llamaba Caín y el segundo hijo se llamó Abel.

Caín y Abel tenían oficios diferentes, pero ninguno era mejor que el otro. Abel fue pastor de ovejas y Caín trabajaba cultivando la tierra. Después de que Adán y Eva pecaron tenían que presentar una “ofrenda” a Dios, por el perdón de su pecado y como parte de la adoración al Señor. Adán y Eva habían enseñado esto a sus hijos, pues era lo que Dios había mandado.

En una ocasión Caín y Abel presentaron su ofrenda al Señor que consistía en las primicias de su trabajo, es decir presentarle lo primero y lo mejor. Las ofrendas de Caín y Abel fueron diferentes y ellos también tenían actitudes diferentes en su corazón.

Caín mostró un corazón sin fe y convencido de que era bueno, y lo que le llevaba al Señor, él lo había obtenido por su propio esfuerzo, sin la ayuda de Dios. Como consecuencia de su comportamiento, él y su ofrenda no agradaron a Dios.

Abel reconocía que era pecador y presentaba su ofrenda con humildad, sinceridad, obediencia y fe en el Señor. Abel y su ofrenda si agradaron a Dios.

Cuando Caín se dio cuenta que su ofrenda no fue del agrado de Dios, en lugar de arrepentirse y pedirle perdón a Dios, se enojó mucho con Dios y planeo desquitarse matando a su hermano Abel.

Cuando Dios le preguntó a Caín por su hermano, el negó todo, sin darse cuenta que a Dios no podemos ocultarle nada. La lista del pecado de Caín iba en aumento y al igual que sus padres que tuvieron que enfrentar las consecuencias de su desobediencia a Dios. Caín también tuvo que enfrentar las consecuencias por su pecado, tuvo que ir a vivir a un lugar lejos de la presencia de Dios y ahora la tierra que labraría no iba a producir los frutos como lo había hecho antes y pasaría toda su vida vagando alejado de Dios para siempre.

La ofrenda más importante que se le puede dar a Dios es el obedecer sus mandamientos. Dios nos muestra su misericordia y nos da la oportunidad de arrepentirnos y cuando reconocemos que somos pecadores y confiamos en Jesús, Él nos perdona y nos limpia de nuestro pecado.

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