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Justicia por la fe

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JUSTICIA POR LA FE Gn. 15:1-6
OBJETIVO:
Llegar por El Espíritu Santo, a la misma conclusión con Pablo (Romanos 3:28) experimentando la justicia de Dios en una vida de Alabanza y Adoración a Jesucristo.
VERSICULO PARA MEMORIZAR:
Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. Génesis 15:6
TEMA:

En nuestra clase de hoy hablaremos que Abram tuvo fe al creer en la Palabra de Dios y esta confianza hizo que Dios lo justificara.

Después de que Abram venció a los poderosos Reyes y a sus grandes ejércitos cuando rescató a su sobrino Lot, tuvo miedo de que ellos quisieran vengarse.

Pero el SEÑOR le habló a Abram a través de una visión, y lo animó a tener valor.

Dios le hizo a Abram dos promesas. Primero le dijo que lo defendería de sus enemigos, su protección sería un escudo para su vida. También le prometió darle una recompensa muy grande.

La segunda promesa de Dios, no hizo que Abram se pusiera contento, al contrario, se sintió un poco triste, pues Abram le respondió al SEÑOR que para que le serviría todo lo que le iba a dar si no tenía hijos a quien él pudiera heredárselas y se le quedarían a uno de sus siervos, que no era su hijo.

La promesa de Dios para Abram no consistía en riquezas, sino en una descendencia tan numerosa que no sería posible contarla. El SEÑOR comparó la descendencia de Abram como la cantidad de estrellas que hay en el cielo.

El SEÑOR le puso a Abram un ejercicio: le dijo que mirara al cielo e intentara contar todas las estrellas, cuando se diera cuenta de que no podría hacerlo, entonces entendería que así de numerosos seria su descendencia. Es decir, tendría una familia muy grande.

Abram le creyó a Dios, es decir que tuvo fe en su promesa y puso toda su confianza en Él. Esto le agradó al SEÑOR, por eso, lo justificó.

Justificar es cuando Dios declara a una persona justa al perdonar su pecado.

Nuestra justificación viene al poner nuestra fe en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador.

Su sacrificio en la cruz cubre nuestro pecado, y cuando Dios nos mira nos ve sin pecado y de esta manera, Él nos justifica.

La fe no es justicia, pero Dios la cuenta como justicia

Nosotros no podemos hacer nada para ganar nuestra salvación. La salvación depende de creer y recibir a Jesús en nuestro corazón con arrepentimiento y obedecer su Palabra.

Nosotros también podemos agradar a Dios, igual que lo hizo Abram. Creyéndole a Dios y recibiendo a Jesucristo como Señor y Salvador de nuestra vida.

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