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¿Justicia o misericordia?

En el Reino de Dios, la justicia y la misericordia van siempre unidas, porque Aquél que es verdaderamente justo es a la vez totalmente misericordioso.

Mira lo que dicen la cuarta y la quinta bienaventuranzas: “¡Cuán enriquecido eres cuando anhelas la justicia! Porque todo a tu alrededor será fructífero. ¡Cuán satisfecho te sientes cuando muestras tierna misericordia! Porque esa tierna misericordia te será mostrada a ti también” (Mateo 5:6-7, traducido de TPT).

Bajo nuestra perspectiva humana, a veces tenemos un conflicto entre la justicia y la misericordia. Como compartía en el evento en vivo de este lunes, he experimentado este conflicto en varias ocasiones, incluso en mi propio matrimonio. Déjame que te ponga un ejemplo: hay momentos en los que, humanamente, me gustaría quejarme ante mi esposa por fallos que ha cometido, o por cosas que no me han gustado. Probablemente estaría en mi “derecho” de hacerlo, y sería incluso justo desde un punto de vista humano, pero con el paso del tiempo he descubierto que ese es un acercamiento equivocado.

Lo mejor que puedo hacer en esos casos es mostrar una tierna misericordia hacia ella: no presionarla, sino hablarle con gentileza y con una dosis extra de amor. Eso hace que se rompan las barreras y que podamos expresarnos, hablar de lo que ha ocurrido, y corregir juntos los fallos cometidos en amor.

Ahí, en medio de esa misericordia, se expresa la auténtica justicia de Dios, que es mucho mejor que la humana, y que da un fruto precioso, como dice la cuarta bienaventuranza. No solo nuestra relación se ve fortalecida en esas situaciones, sino que además, cuando soy yo el que meto la pata, encuentro en ella también esa misma “tierna misericordia” hacia mí, como dice la quinta bienaventuranza. ¡Es sencillamente precioso!

Vamos a leer de nuevo la cuarta y la quinta bienaventuranzas, para que se nos queden bien grabadas: “¡Cuán enriquecido eres cuando anhelas la justicia! Porque todo a tu alrededor será fructífero. ¡Cuán satisfecho te sientes cuando muestras tierna misericordia! Porque esa tierna misericordia te será mostrada a ti también” (Mateo 5:6-7, traducido de TPT).

Sí, querido(a) amigo(a), el resultado de combinar la justicia de Dios y esa tierna misericordia es extremadamente efectivo para vivir una vida fructífera y con relaciones fuertes. ¿A qué esperas para poner estas bienaventuranzas en práctica?