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¿Has hecho novillos?

¿Alguna vez te has quedado en casa o has ido a otro sitio cuando tendrías que haber ido a clase?

Según la RAE, el término oficial para eso es “hacer novillos”, o “faltar a clase”. En mi caso, cuando era pequeño, a pesar de ser un buen estudiante, a veces tenía que faltar a clase debido a enfermedad o a cosas importantes que tenía que hacer con mis padres. Aunque eran motivos justificados, recuerdo esa sensación de saber que hubiese debido estar en clase. Me hacía sentir de alguna manera como que no estaba donde tenía que estar.

El rey David fue el más grande de los reyes de Israel. Todos conocemos sus grandes hazañas, su valentía y su amor por Dios. Venció al gigante Goliat con una simple piedra, escribió muchos Salmos proféticos, y la Biblia misma dice que era una persona conforme al corazón de Dios (Hechos 13.22).

Pero en un momento, se descuidó. Dice la Biblia: “Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén” (2ª Samuel 11.1). David decidió por una vez no ir a luchar, como era su responsabilidad, sino quedarse en casa y descansar. De alguna manera decidió “hacer novillos”: bajó la guardia, hasta el punto de caer casi sin darse cuenta en dos graves pecados con Betsabé, que tendrían consecuencias para él y su familia durante el resto de sus vidas.

Querido(a) amigo(a), ya sea que trabajes, que estés en casa o que te vayas de vacaciones, mantén siempre tu comunión con Dios. Esa relación continua con Él te ayudará a estar siempre donde tienes que estar, y sobre todo te ayudará a estar bien atento y alerta espiritualmente, para no caer.

Disfruta de este día en la Presencia del Señor.