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Es una cuestión de confianza…

¡Cuántas vueltas da la vida! ¿Verdad?

Recuerdo que cuando era pequeño mi familia no tenía mucho dinero, pero a pesar de las limitaciones que eso nos podía ocasionar, yo me sentía totalmente confiado. Sabía que mi papá estaba conmigo, y eso era más que suficiente para mí. Aun cuando las cosas se ponían feas o había problemas, mi corazón permanecía confiado en mi papá, ya que sabía que al final, juntos, conseguiríamos pasar por esas circunstancias.

Querido(a) amigo(a), Dios es Tu Padre, y puedes confiar en Él de verdad. Jesús dice: “¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?… Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:11-13).

Dios no te da piedras, ni te envía serpientes venenosas. ¡No, mi querido(a) amigo(a)! El enemigo es el que quiere robar, matar y destruir, y usa para ello cualquier puerta abierta que pueda haber en tu vida. ¡Pero Dios desea bendecirte! Él es realmente un buen, buen Padre, y con Su ayuda conseguirás salir adelante en medio de cualquier situación complicada que venga contra ti. ¡Él nunca te abandona!

¿Te apetece orar ahora conmigo?: “Señor, no entiendo todo lo que está pasando en mi vida, pero confío en Ti de todo corazón, y decido agarrarme a Ti. Sé que Tú eres un buen Padre, y no hay nada que pueda hacerme cambiar de opinión, sé que puedo confiarte mi vida entera. ¡Ayúdame a ver todo con Tus ojos, y a caminar cerca de Ti! En el Nombre de Jesús. ¡Amén!”

¡Eres un Milagro!