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Acurrúcate en los brazos del Señor

CLAVE 1
En estos momentos en los que el mundo entero vive en una nube de temor debido al coronavirus COVID-19, quiero invitarte a que le des la vuelta a la situación con el SALMO-91.

El comienzo de este Salmo dice:

“El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré” (Salmo 91:1-2)

Tengo recuerdos muy entrañables con mi abuela. Recuerdo que, cuando era un niño pequeño, me encantaba verla con su abrigo puesto. Me encantaba el olor de su abrigo, así como su textura suave. Obviamente, si hubiese intentado ponérmelo no hubiese podido, porque me hubiese quedado gigante (por no decir que además era un abrigo de mujer, pero me encantaba sentirlo cerca y acurrucarme en él cuando abrazaba a mi abuela. En esos momentos nada más importaba, me sentía totalmente seguro.

¿Sabes lo precioso de esta historia? Que aunque ya no puedo acurrucarme en los brazos de mi abuela, puedo hacerlo en los brazos de mi Padre Celestial. Querido(a) amigo(a), en este día puedes sentir Su abrazo, y la suavidad de su abrigo en tu vida. No importa lo que pase a tu alrededor, ¡Él está contigo! Él es tu esperanza, tu castillo, tu fortaleza. ¡Acurrúcate hoy en los brazos del Señor!

Ponte en Acción

  • ¿Que es lo que te atemoriza en medio de esta crisis global? invierte 2 minutos haciendo una lista de todo aquello que te asusta
  • ¿Cuando es la últimas vez que sentiste el abrazo de Dios en tu vida? invierte unos minutos para orar de lo profundo d etu corazon a Él pídele que te llene de su paz y empieza darle gracias por todo lo que ha hecho en tu vida.

¿Te gustaría orar conmigo?

“Padre, quiero vivir en Tu Presencia, acurrucarme en tus brazos. Ayúdame a no tener temor en esta situación. Dame sabiduría, y sobre todo ayúdame a vivir cerca de Ti, orando de manera regular, siendo más consciente de Tu cercanía. En el Nombre de Jesús. Amén”

Que en estos días de incertidumbre, tu certeza se encuentre en el Señor. Mañana seguiremos avanzando en el Salmo 91. ¡Resiste, querido(a) amigo(a)! Estás en mis oraciones y en mi corazón.